fbpx

en portada L: 50 años ilustrando música (1940-1990)

Por Carol Arán

 

 

Año 1940. La década se aproxima a la mitad del siglo con un nuevo invento bajo el brazo. Ilustradores, fotógrafos y diseñadores encuentran en él un nuevo camino hacia la experimentación creativa. El diseñador neoyorkino Alex Steinweiss acaba de revolucionar la industria discográfica con la creación de la primera portada de un álbum, y su visionaria invención supone el disparo de salida para explorar todo un territorio por conquistar.

 

Durante sus veinte primeros años de vida, la portada se viste principalmente de fotografías acompañadas de elementos de diseño gráfico, a excepción del estallido de creatividad que revelan los discos de jazz ilustrados de esta época. Frontales de discos conquistados por los pioneros que se atreven a manchar el lienzo en blanco que es aún la portada del vinilo, como es el caso de Jim Flora, creador de inconfundible y excéntrico estilo que tan bien se ajusta al latin jazz, o el de S. Neil Fujita, precursor de la ilustración de portadas con obras de pintura contemporánea, que consolidan para siempre el enlace entre jazz y abstracción.

 

Es a partir de los 60 cuando en el caldo de cultivo del diseño de portadas aflora definitivamente la creatividad, bajo la bandera del Flower Power y a ritmo de lisérgica psicodelia. Las nuevas subculturas dan lugar a misteriosas portadas, convertidas hoy en clásicos, como aquella del inolvidable “Revolver” de The Beatles (1966), un enigmático collage de dibujos y fotografías en blanco y negro, obra de Klaus Voormann. Es también en esta década cuando Andy Warhol crea una de las portadas más emblemáticas de todos los tiempos, la del álbum “The Velvet Underground & Nico” (1967). Todxs guardamos el famoso plátano amarillo del artista pop en algún rincón del subconsciente, pero no es tan conocido el hecho de que en la portada de las primeras copias una leyenda rezaba “Pélalo lentamente y verás”, animando a retirar la pegatina que dejaba al descubierto un plátano rosado. También desde la irreverencia, Robert Crumb, pilar del cómic underground, ilustra por encargo la portada del segundo disco de Big Brother & The Holding Company (la hasta entonces banda de Janis Joplin). Según el propio Crumb, realiza todas las enloquecidas viñetas de la portada de “Cheap Thrills” (1968) en una noche bajo los efectos del speed.

 

Artistas como Mati Klarwein extienden la mantequilla psicodélica hasta la década de los 70, enriqueciéndola con una complejidad desbordante y pictórica. Klarwein hereda el uso de pinturas en las portadas, empleando técnicas de la escuela flamenca para poblar de detalles sus espirituales trabajos para Santana o Miles Davis. Pero, en lo que a nuevos lenguajes se refiere, los indiscutibles protagonistas de las portadas de los 70 son los miembros del colectivo británico Hipgnosis. Esta asociación de artistas y diseñadores gráficos alumbran muchas de las portadas más creativas de la historia del rock, con una prolífica obra de estilo propio, hipnótico y sorprendente, para grupos como Black Sabbath, Led Zeppelin o Pink Floyd. Para esta última banda, Hipgnosis crea la icónica y memorable portada de “Dark Side of the Moon” (1973), que ha trascendido como una de las imágenes inmortales de la historia de la música. A finales de los 70 se multiplican los caminos visuales de las imágenes de portada. El fotomontaje se convierte en una de las técnicas favoritas, clave en obras tan significativas como la de Mike Doud para el “Breakfast in America” de Supertramp (1979). Su imagen de la sociedad de consumo americana queda para siempre marcada a fuego en el público. El cambio de década trae también nuevas estéticas minimalistas y lenguajes gráficos conceptuales, que encuentran su ejemplo más claro en la inconfundible (y reproducida en camisetas hasta la saciedad) portada de “Unknown Pleasures”, de Joy Division. La imagen frontal para este disco de 1979 es una representación gráfica de las ondas de radio de un púlsar, encontrada por un miembro de la banda en un antiguo tomo de Astronomía, y adaptada al diseño de la portada por Peter Saville.

 

En los 80 las disciplinas fluyen totalmente entrelazadas; los grandes artistas de la época no dudan en ponerse a los pies de la música y surgen imborrables portadas que agregan al álbum un peso artístico casi incalculable. Discos ilustrados por HR Giger, Jean Michel Basquiat, Gerhad Richter o Keith Haring convierten los estantes de discos en galerías de arte. La cara controvertida de la época viene de la mano de los subgéneros musicales más oscuros del rock. Aunque muchxs quisieran olvidarlas, en la memoria de todxs aún viven aquellas terroríficas escenas con personajes salidos de entre los muertos, bajo tormentas de sangre, calaveras y relámpagos, no aptas para los amantes del buen gusto. Una buena muestra son las legendarias y terribles portadas de Iron Maiden, protagonizadas por “Eddie”, la mascota cadavérica creada por Derek Riggs. Sin embargo la máxima polémica del lado más escandaloso del rock llega con una mítica portada que es retirada de circulación al poco tiempo de publicarse. El frontal original para el célebre “Appetite for Destruction” de Guns n’ Roses (1987) representa la escena de una mujer recién violada por un robot, mientras un monstruo diabólico acude en venganza. La portada es obra de Robert Williams, uno de los padres del Lowbrow y fundador de la revista Juxtapoz, y resulta tan controvertida que es finalmente reemplazada por otra ante la presión de los medios.

 

Desde aquellos lejanos años 40, los discos ya no vuelven a ser los mismos. Todo es distinto en el consumo de música desde que el vinilo cambiara su simple funda de cartón agujereada al centro por un catálogo infinito de creaciones visuales. En su primer medio siglo de andadura, la portada ilustrada se convierte definitivamente en el gran valor añadido del trabajo musical. Un lenguaje propio en la ilustración y el arte contemporáneo, un ingrediente mágico de la receta que une música y creación visual, en un binomio perfecto que cambia las reglas del juego para siempre.

En dondedore.com utilizamos cookies propias y de terceros para poder informarle sobre nuestros productos, mejorar la navegación y conocer sus hábitos de navegación. Si acepta este aviso, continúa navegando o permanece en la web, consideraremos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de Cookies.