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monigotez: aventuras en el pasado

Por Carol Arán

 

A menudo la tecnología más reciente nos hace revivir el pasado en un click, en esa paradoja constante que es el flujo de internet. Una mañana echas un vistazo a las redes sociales mientras remueves tu café, y ves algo que te hace viajar en el tiempo de inmediato, apareciendo en el pijama azul que tenías a los siete años. Tu café se ha convertido en leche con cacao y sientes aquella alegre emoción de estar ante la tele mirando Los Picapiedra, El oso Yogui, La pantera rosa o los Looney Tunes. Si esto te ha ocurrido alguna vez no te preocupes, no estás locx, sólo es que perteneces a la misma generación que Javier Espila “Monigotez”. Y que, además, has podido ser “víctima” de una de sus ilustraciones.

 

Javier Espila, malagueño nacido en 1981, es parte de la “generación bisagra”, la última que creció sin internet, y con dibujos animados que seguían emitiendo a pesar de ser ya muy antiguos por entonces. Los Xennials (así nos llaman ahora) es la primera generación que se ha subido a la ola digital, con un pie en el pasado y otro en el futuro, prueba de ello es el surgimiento de ilustradores tan capaces de aunar ambas épocas como Javier. Espila, ilustrador independiente, trabaja con técnicas digitales consiguiendo resultados que se alejan de toda frialdad tecnológica: sus atmósferas son cálidas, mágicas y reconfortantes, y el desenfado preciso de sus trazos convierte a cada garabato en una experiencia personal de regresión. Las ilustraciones de Monigotez hacen soñar con la posibilidad de volar a otros momentos, con una nostalgia amable como motor y la fantasía como equipaje de mano. Sus escenas nos invitan a vivir aventuras, a salir de viaje, a montarnos en un cohete y a enamorarnos bajo estrellas Mid Century.

 

Javier Espila, además de ilustrar, escribe, y este hecho es visible en el poder narrativo de su obra. Sus ilustraciones nos cuentan historias que ocurrieron ayer pero que acaban de comenzar, nos hablan de sentimientos que atraviesan el espacio hacia un país exótico, nos muestran diálogos entre personajes que se miran a los ojos de la imaginación. Nos invitan a volver a ser niñxs, a celebrar los placeres sencillos de la vida, a rescatar la fantasía sin contemplaciones. Esa fantasía que Monigotez condensa en ambientes acogedores, bañados por una luz que abraza y comunica, que introduce al espectador en la historia en un segundo. Historias de piratas a la conquista de islas fantasma, de astronautas que juegan al béisbol en la luna, de planetas por descubrir a lomos de un unicornio. Momentos únicos ilustrados con dedicación y sin prisa, rasgo también apreciable en su trabajo; ese amor por el oficio que pone en el centro la expresión artística y el buen hacer antes que las limitaciones de tiempo.

 

La trayectoria de Javier Espila, especializada en fantasía para niñxs, recorre también la ilustración a través del encargo personal, los trabajos para empresas, la historieta, el humor gráfico y las viñetas para prensa. En estas últimas podemos disfrutar de sus matices cómicos y la desenvoltura de sus trazos, espontáneos y ondulantes, en beneficio del humor. Y es que la línea recta no se prodiga en la obra de Monigotez, que es curvada como una sonrisa, como la emoción, como la superficie de los planetas. Que su oficio es su pasión se percibe en cada detalle de sus ilustraciones, independientemente de que se traten de una obra para la revista “¡Dibus!” o del encargo de cualquier persona que quiere regalar un trabajo personalizado. En octubre de este año se publicará su libro “Brinker pasolargo y la isla palpitante” (Algar Editorial), una historia ilustrada para niñxs de a partir de doce años. Con toda probabilidad, lxs adultxs también disfrutaremos de la magia de sus aventuras a color.

 

En la ficha que lo presenta en la web de su agencia literaria (International Editors´Co), se dice de Javier Espila que “en el fondo es un farsante, un ilustrador disfrazado que usa la escritura para reírse y dibujar lo que le viene en gana”. Podríamos ampliar su simpática definición con otra frase, la del legendario dibujante y animador Joseph Barbera: “Eso es lo que hace que siga: soñar, inventar, luego tener esperanza y soñar más, para seguir soñando”.

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