fbpx

ilustradoras feministas que debes conocer

Por Marina Antigualla

 

La reivindicación de las características del género femenino puede acometerse desde muchos ámbitos artísticos, pero uno de los más interesantes que a día de hoy existen, entre otras cosas por su capacidad de divulgación a través de las redes sociales y de conexión con el público, es la ilustración.

 

En la sociedad patriarcal que nos rige, la ilustración se yergue como un procedimiento catártico contra la opresión, haciendo que las mujeres ilustradoras griten lo que las hace ser mujer, sin tabúes ni aversiones a su propio género. La mujer se alza gracias a sus capacidades como artista por encima de lo impuesto. Ya no solo se limita a observar, ahora es un agente que actúa y reivindica. Así es como la ilustración se convierte en un arma en la lucha por la igualdad de género, y tras ella encontramos voces tan dispares, y a la par tan importantes, que hablan en pos de conseguir la equidad.

 

Dentro de las mismas, es imprescindible hablar de Paula Bonet (Villarreal, 1980), una de las voces femeninas más comprometidas. Mujer de poderosas convicciones que hace ver que no es necesaria la complejidad -ni de argumentos, ni de trazos- para poder trasmitir un gran mensaje. Deja escuchar su voz mediante el papel y la tinta, mostrando realidades de las que no escuchamos hablar habitualmente como el aborto. ¿Su medio? Libros, carátulas de discos, camisetas, carteles… Paula Bonet inunda con su mensaje nuestro día a día, convirtiéndose en una de las ilustradoras más solicitadas de España, a la par que abanderada del feminismo.

 

También las hay que utilizan los textos para dirigir su mensaje, como es el caso de Flavia Álvarez (Oviedo, 1987), conocida por Flavita Banana. En Flavita, el concepto y la imagen vienen dados por su mano, conjunción más allá de la ilustración y más cerca de la narración. En sus viñetas el desamor es visto desde los ojos de la mujer. Así, muestra la visión del mismo desde un punto alejado de la mitificación o el “felices para siempre”.

 

Hay visiones tan dispares como formas encuentran ciertas ilustradoras de mostrar sus pensamientos. Raquel Riba Rossy (Igualada, Barcelona, 1990) opta por la creación de Lola Vendetta, según la cual “el feminismo no se sufre, el feminismo se disfruta”. Lola, poseedora de reflexiones certeras, fue creada en 2014 por la necesidad de su creadora de expresar sentimientos ante ciertas realidades que vivía en su día a día. Un personaje que saca de los silencios a la mujer contemporánea, siendo su universalidad el escaparate de las mujeres de hoy en día: conflictos en casa, con amigos o vivencias de pareja.

 

Quien también ha sabido conectar con el público femenino es María Hesse (Huelva de adopción, 1982). Sus ilustraciones denotan feminismo en cada trazo y en ellas la delicadeza no es sinónimo de subordinación. Sus ilustraciones son un grito, una expresión como creadora. Cada una de sus piezas posee partes de ella misma, lo que la abandera como autora que busca el empoderamiento a través de colores vivos y trazos que zigzaguean. Crea un universo paralelo en el que el tabú desaparece y la mujer se masturba.

 

También encontramos a humorista gráficas como Monstruo Espaguethi, cuyo nombre real es Anastasia Bengochea. Ella hace de la normalización de las rutinas de las mujeres un eco del feminismo. Su humor radica en reírse de una forma mordaz de las banalidades de la supervivencia en la vida moderna: amor, inseguridades, rayadas…

 

Uno de los espacios de creación que tradicionalmente ha sido masculino es el cómic, pero eso ha cambiado gracias al trabajo de Ana Penyas (Valencia, 1987) convertida en la primera mujer en ganar El Premio Nacional de Cómic, habiendo sido galardonada el pasado 2018 por su novela gráfica “Estamos todas bien”. Una autora premiada por hablar de una generación de mujeres olvidadas, las de la posguerra, que como ella dice son “personajes secundarios de otras vidas”, a través de los recuerdos de sus dos abuelas. Penyas crea una obra en la que el blanco, el negro y unas veces rosa, otras rojo, son los protagonistas. Lo que crea tiene identidad propia y lo consigue gracias a la sencillez de la línea y la deformación de las escenas.

 

Hay ilustradoras cuyos trazos traspasan fronteras como es el caso de Cristina Daura (Barcelona, 1988). El color, la simetría y el feminismo son los protagonistas de la obra de esta ilustradora que ha trabajado para publicaciones como The New York Times, New York Times Sunday Review o Penguin Books. Cuenta historias a través de la ilustración y el cómic, con el uso de colores primarios y secundarios. Sus ilustraciones pueden parecer absurdas, pero en ellas la figura de la mujer en el elemento de nexo entre las diferentes historias que deja patente en ‘Herstory: Una historia ilustrada de las mujeres’.

 

Pero la que posee el indiscutible favor de las masas a través de las redes sociales es Raquel Córcoles (Reus, 1986), también conocida como Moderna de Pueblo. Uno de los aspectos más interesantes de esta ilustradora es como ella misma reconoce que es feminista, pero que a lo largo de su carrera ha dejado muchos machismos atrás, de los cuales no era consciente y que en un primer momento utilizaba en sus viñetas.

 

Su obra es fácilmente reconocible: colores vivos, y todo protagonizado por su alter ego en la ficción y su grupo de amigas, a quienes les pasan todo tipo de aventuras y desventuras en el amor, la amistad y la familia, mientras reflexionan sobre cómo vivir la vida.

 

Agustina Guerrero (Ciudad de Chacabuco, Argentina, 1984) también es diseñadora gráfica y dibujante que da voz a la mujer contemporánea a través de La Volátil. En sus viñetas – la mayoría en blanco y negro y protagonizadas por dibujos en los que predomina el trazo, con gran ausencia del color, excepto por las mejillas sonrosadas- como ella misma dice “vomita sus emociones”. La Volátil refleja su día a día como mujer, tanto lo positivo como lo negativo, lo que hace que miles de mujeres se identifiquen con sus ilustraciones. En ellas el hombre es un simple espectador, mientras la mujer habla de dolores menstruales o sexo.

 

No solo podemos limitarnos a hablar de ilustradoras feministas a nivel nacional. Muy interesante es la figura de Bodil Jane, ilustradora londinense afincada en Ámsterdam cuyas ilustraciones respiran la atmósfera del país en el que habita. Sus ilustraciones son como extractos de la cotidianeidad de la mujer. Los colores vibrantes les otorgan viveza y transmiten un estilo cuidadoso y muy sosegado que nos atrae a la singular atmósfera que crea. No necesita palabras pues la simpleza de sus dibujos llama a la identificación con escenas del día a día femenino.

 

También de Londres es Sarah Maxwell. Su trabajo se centra en el amor y lo que genera cuando ya no está. Pero el amor visto desde los ojos de la mujer. El amor entre mujeres es lo que podemos ver en muchas de sus ilustraciones, transmitiendo el vacío que la ausencia de este deja. Sus ilustraciones dejan entrever la delicadeza de la artista a través de las caricias y las miradas, los besos y las sábanas desiertas.

 

Todas ellas son ilustradoras que hablan sobre el feminismo en sus obras. Sobre lo que significa ser mujer y cómo ello se refleja en sus vidas y obras de diferentes maneras. Estilos y técnicas muy dispares que reflejan un cambio social fomentado por el arte. Un camino hacia la igualdad entre hombres y mujeres, que nos ayuda a cerciorarnos de la validez de la mujer en todos los campos de trabajo y creación.

En dondedore.com utilizamos cookies propias y de terceros para poder informarle sobre nuestros productos, mejorar la navegación y conocer sus hábitos de navegación. Si acepta este aviso, continúa navegando o permanece en la web, consideraremos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de Cookies.