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de la ilustración tradicional a la moderna: un viaje digital

por Gabriela Quiroz

 

El origen de la palabra ‘ilustración’ es ‘iluminación’, en el contexto de una iluminación espiritual o intelectual, un nombre apropiado para una forma de arte que ha sido parte de nuestra experiencia humana, cambiando y adaptándose con nosotros desde nuestros comienzos. Las antiguas representaciones pictóricas de acontecimientos importantes evolucionaron a través del lenguaje y los avances tecnológicos en imágenes narrativas de guiones ilustrados. Este viaje dio origen a una amalgama de técnicas y estilos tradicionales, todos los cuales fueron final y completamente transformados por el lanzamiento de la computadora Macintosh. Esta invención revolucionaria puso a la ilustración en camino de la digitalización, la producción masiva y la innovación, convirtiéndola en una forma de arte altamente valorada, acercándola cada vez más al mercado global.

 

Las primeras ilustraciones conocidas aparecen en las paredes de la cueva de Lascaux, Francia (ca.15,000 B.C.), como imágenes creadas con herramientas y pigmentos rudimentarios para documentar la vida y las expediciones de caza. Más adelante, en civilizaciones antiguas como Grecia, las ilustraciones representaron héroes y festivales, cuentos mitológicos, funerales y ceremonias. Y en Italia, la ilustración floreció como una forma de arte religioso.

 

Durante la Edad Media aparecieron ilustraciones narrativas en escritos religiosos y sagrados conocidos como escritos iluminados. Sin embargo, una vez que apareció el proceso de impresión mecánica, inventado por Johannes Gutenberg en 1452, la creación y distribución de grabados en metal y madera creció exponencialmente, y otras formas de arte como la música y la literatura encontraron un público más amplio.

 

Mientras tanto en Japón, el Ukiyo-e se originó como resultado de la impresión de bloques de madera entintada, un estilo de ilustración caracterizado por líneas expresivas y colores audaces. Este estilo de ilustración retrató cuentos populares, héroes, figuras importantes, y la vida y tradiciones japonesas diarias. Un ejemplo destacado de este estilo es La Gran Ola frente a Kanagawa de Katsushika Hokusai.

 

A mediados de la década de 1700, la ilustración se hizo cada vez más común a medida que la tecnología mejoraba y permitía una impresión rápida y una distribución más amplia. Los principales procesos de reproducción fueron el grabado y el aguafuerte, hasta la introducción de la litografía en el siglo XIX.

Una de las figuras más reconocidas del siglo XIX fue el artista francés Gustave Doré. Sus representaciones etéreas y diabólicas de la Divina Comedia de Dante a través del uso de técnicas de grabado son algunos de los ejemplos más influyentes de este medio.

 

Más adelante, las mejoras en la tecnología de impresión liberaron a los ilustradores para experimentar con el color y las técnicas de renderizado. Estos avances en la impresión, así como la mecanización del papel, hicieron las ilustraciones más disponibles y accesibles, aumentando la producción y reduciendo los costos.

 

La ilustración digital se convirtió en una realidad a mediados de la década de 1980 con el lanzamiento de la primera computadora Macintosh. Esta tecnología permitió a los diseñadores utilizar software para eludir los procesos tradicionales prolongados, ahorrando dinero a los artistas -no había necesidad de comprar materiales como pintura, papel, mesas de dibujo, disolventes, etc.- y tiempo -tiempo que podrían utilizar para centrarse en otras áreas clave, como la creatividad y la innovación-.
Actualmente, softwares como Photoshop, Illustrator e InDesign, permiten ilustraciones totalmente digitales. Algunos ilustradores de la vieja escuela pueden ver este enfoque moderno demasiado estéril y carente de encanto, pero es evidente que algunos de los mejores ilustradores -en lo que ahora es un negocio moderno y altamente competitivo- utilizan técnicas tanto tradicionales como digitales. Por ejemplo, la artista formada en Londres Marija Tiurina, es una ilustradora increíble que trabaja tanto digital como tradicionalmente. Sus ilustraciones van de lo personal a lo comercial, y de lo oscuro a lo lúdico, usando una variedad de métodos clásicos, incluyendo la acuarela, y sacando inspiración de las obras tradicionales existentes.

 

Muchos otros artistas también están aprovechando lo que ambos procesos tienen para ofrecer. Afortunadamente, y gracias a las redes sociales, la ilustración tradicional ha tenido un resurgimiento fresco, y tanto la ilustración clásica como la digital han encontrado una manera de coexistir hermosa y creativamente.

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