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dave cooper: el arte múltiple

Por Borja Crespo

 

Dave Cooper (Nueva Escocia, Canadá, 1967), responsable de ‘Flujo’, obra reeditada por La Cúpula -cuya introducción firma el cineasta canadiense David Cronenberg-, es un buen ejemplo de artista multidisciplinar. El cómic citado narra la historia de un joven pintor y la relación enfermiza que desarrolla con una nueva modelo, de grandes proporciones. Obsesiones plasmadas en sudorosas y cárnicas viñetas pergeñadas por un creador compulsivo, cuya obsesión por el detalle le perturba de tal modo que se encarga de todo en sus trabajos: diseño final, rotulación… ‘Succión’ está entre su trabajos más alabados, nominado a los premios Harvey en 1997, galardón que Cooper se llevó definitivamente dos años más tarde con ‘Weasel’ (también premio Ignatz). Su alucinógena lectura sumerge al individuo en un periplo paranoico donde los recovecos de la mente humana quedan al descubierto. De expresivo trazo, burbujeante y caricaturesco, las ilustraciones están pobladas por seres mutantes dominados por la omnipresencia del sexo en una sociedad futura o alienígena, quizás una realidad paralela. Personajes imposibles metamorfosean ante nuestros ojos en un viaje alucinante donde se fusiona lo artificial con lo orgánico.

 

Cooper, arrebatadoramente lúdico –se nota que disfruta sobremanera con la pura mutación del garabato, con la metamorfosis loca del trazo-, nos muestra, a través del virus que destilan sus dibujos, aquello que late bajo nuestra existencia. La activa mente de este prolífico artista amante de lo extraño ha engendrado ilustraciones para otros campos de las bellas artes, además del cómic. La publicidad y la animación son también su punto fuerte, disciplinas en las que es considerado un diseñador y productor de amplia reputación: ha trabajado para Matt Groening, padre de Los Simpson, ilustrando escenarios de la serie de culto ‘Futurama’. Quizás su obra más llamativa sea ‘Escombros’, también apadrinada por La Cúpula, editorial para supervivientes. Publicada por primera vez entre 1996 y 1997 en la revista ‘Zero Zero’ de Fantagraphics, paradigma de la independencia en EE.UU., su edición en nuestras fronteras fue posible gracias a la buena acogida de la lisérgica historia ‘Muérdete la lengua’, serializada en las páginas de la extinta revista ‘El Víbora’ (nº 233 a nº 247), otrora adalid del cómic alternativo por estos pagos.

Bajo el nihilista título de ‘Escombros’, editado en cuatro entregas en la colección Brut Comix en los años 90 en nuestro agitado mercado, se esconde una ácida propuesta cuya viñeta inicial, brillante y brutal, resume el negro planteamiento de un oscuro relato que no hace ascos al humor vitriólico. En esta primera imagen el protagonista del entuerto, el bueno de Knuckle, un tipejo cabecicubo hundido en la más absoluta monotonía, cuyo único objetivo en el día a día es entregarse a la cópula, pone todo su empeño en encajar adecuadamente los brazos de una muñeca. Las mujeres son la sal de su vida, o la cal y la arena, con lo cual, trabajar en una cadena de montaje que fábrica mancebas de plástico sintetiza metafóricamente la tortura mental que sufre en silencio. Acariciar continuamente esos miembros a escala, esos pechos y esas cabecitas sonrientes, pueden traumatizar a cualquiera. Si además nuestro entorno tiene demasiados puntos en común con la factoría de Metropolis, el film de Fritz Lang, todo queda dicho. Una fábula futurista, sutilmente envenenada, con reminiscencias del filme ‘Brazil’, de Terry Gilliam, y, por supuesto, la imaginería envolvente de Cronenberg. Cooper esculpe imágenes retorcidas que combinan lo artificial con lo orgánico y nos introduce en un mundo enfermizo con claros paralelismos con el cine del director de ‘Videodrome’ y ‘Cromosoma 3’, el rey del horror venéreo.

 

Actualmente centrado en la ilustración, Cooper también pinta cuadros que han sido expuestos en galerías de prestigio. Ha realizado cortos animados como ‘Bird Bug Goat’, para el canal especializado Cartoon Network, o el videoclip de Danko Jones ‘King of Magazines’. Por supuesto, existen art toys con sus excéntricos diseños. Eddy Table, uno de sus personajes más afortunados, surgido en las páginas de ‘Weasel’, luce en muchas estanterías convertido en un juguete de vinilo y aparece en la pieza de animación ‘The Absence of Eddy Table’, galardonada con varios premios.

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