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césar tezeta: el arte de persuadir

Por Sebastián Gámez Millán

 

César Tezeta lanza anzuelos a los desocupados lectores, que si son lo suficientemente cómplices, muerden con su curiosidad y entran en el juego dialéctico y procuran descifrar el artefacto visual (que esconde ideas acerca del mundo en que vivimos). Valga como muestra el siguiente botón: Tezeta ilustra el arte de persuadir con la siguiente imagen: un hombre parece que está entrevistando a una mujer. No sabemos qué le dice ella, pero observamos cómo un arquero que se desprende de las palabras de ella sabe dirigir las flechas al centro de la cabeza-diana del hombre, al que provoca una agradable sonrisa.

 

Si no hubiera sido un encargo de la revista Retina, que se ocupa de analizar y valorar las transformaciones digitales del mundo, de El País, uno de los diarios más prestigiosos de España, me atrevería a decir que es un autorretrato. O, si se prefiere, una certera metáfora visual de en qué consiste el trabajo de un artista o de un ilustrador: saber producir determinados efectos sentimentales, cognitivos, afectivos y comunicativos en el lector por medio de imágenes mudas que, sin embargo, nos interpelan y hablan de forma muy elocuente.

 

Una de las principales virtudes artísticas de Tezeta reside en su capacidad para despertar con sus imágenes el sentido del humor a la vez que empatía y simpatía: es la sonrisa del reconocimiento. Para ello suele introducir personajes en estilo caricaturesco y en cuyo semblante o gesto intuimos la intención, y con los que podemos identificarnos gracias a las “neuronas espejo”, que según el neurólogo Giacomo Rizzolatti, nos permiten ponernos en el lugar de los otros, comprenderlos y actuar de modo más racional y razonable.

 

Habilidades de la “inteligencia emocional” son puestas en juego aquí, pues se trata de identificar correctamente las emociones, tomar conciencia de uno mismo y de los otros a través de las imágenes, desarrollar el autodominio, la motivación y la inteligencia intrapersonal e interpersonal. Tezeta realiza trabajos de ilustración, animación y cartelería. Su método de trabajo se asienta en el análisis minucioso del texto y los encargos que recibe hasta que poco a poco va descubriendo por medios digitales una imagen con la que sugiere su perspectiva del asunto, imagen cuya función a menudo no es solo ilustrar, sino además potenciar el sentido del texto que acompaña. Por lo tanto, aunque se trata de diferentes puertas de acceso a la realidad (palabras e imágenes: mientras estas últimas no saben decir lo que las primeras, las palabras no saben mostrar lo que las segundas), no deben desafinar, sino más bien bailar conjuntamente, de tal modo que no se pisen los pies interpretando un vals al tiempo que la otra un tango.

 

César Tezeta estudió en la Escuela de Arte 10 de Madrid. Realizó prácticas en El Mundo, otro de los diarios nacionales más relevantes de España. Entre sus principales influencias cabe destacar a Pablo Amargo, Javier Jaén, numerosos ilustradores de The New York Times y la estética de la animación de los 90. Actualmente, entre otros proyectos, anda ocupado en la reinvención de las cartas del Tarot bajo la sospecha de que “si podemos cambiar las cartas, podemos cambiar el destino”. No sé si es otro recurso retórico para persuadirme. El filósofo Schopenhauer decía que “el destino echa las cartas y nosotros las jugamos”. ¿Sabremos jugarlas adecuadamente? En todo caso, conviene no perder la esperanza y sonreír por si acaso el destino nos devuelve la sonrisa.

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